Jonathan Bree está a pocos días de revelar su esperado LP, “DON’T CALL IT LOVE”.

“DON’T CALL IT LOVE” por Jonathan Bree estará disponible este 27 de agosto en Lil Chief Records vía Secretly Distribution.

Conformado como un álbum doble de 17 canciones, “DON’T CALL IT LOVE” marca el regreso discográfico de Bree desde Pre-Code Hollywood (2022), trabajo que contó con colaboraciones y producción de Nile Rodgers.

Por momentos juguetón y seductor, y por otros incómodo y confrontativo, el álbum atraviesa todo el espectro de la sexualidad y su peso emocional. Es un disco que se niega a apartar la mirada y que tiene la mano en el corazón.

Jonathan Bree está a pocos días de revelar su esperado LP, “DON’T CALL IT LOVE”.

El primer avistamiento para este material surgió con el estreno de “Live To Dance”, marcando un nuevo capítulo en su larga colaboración creativa con Princess Chelsea.

El track es una pieza oscura e hipnótica de pop electrónico, moldeada por tonos minimalistas que fluyen con una fuerza pausada. El ambiente es austero, la producción minimalista y la interpretación íntima.

“Savour My Love” llega posteriormente en este 2026 como una pieza de art pop cinematográfico y de atmósfera oscura.

El track cuenta con la participación vocal de Rachel Clarke, uno de los secretos mejor guardados de Nueva Zelanda.

Construida sobre una estética sobria y claramente influenciada por el noir, la canción avanza entre percusiones minimalistas y un pulso lento e hipnótico que remite al universo de Portishead y la sensualidad clásica de Serge Gainsbourg.

La interpretación de Rachel Clarke comienza desde una cercanía casi susurrada y evoluciona hacia momentos de intensidad desbordante, alcanzando registros agudos que recuerdan por momentos a Mariah Carey.

El tercer sencillo, “Part-Time Lover”, el tercer adelanto del disco y una nueva inmersión en el universo elegante, oscuro y seductor que define esta etapa de su carrera.

“Part-Time Lover” es un dueto decadente y envolvente que sigue la historia de dos amantes clandestinos en busca de una conexión capaz de trascender la rutina y las limitaciones de sus propias vidas.

La voz grave y contenida de Bree explora el lado más melancólico del deseo, mientras que la aparente dulzura de Princess Chelsea aporta un contraste perfecto que transforma la canción en algo tan vulnerable como irresistible.

Construida en torno a un hipnótico y repetitivo riff de bajo, la canción se desarrolla como una pieza de combustión lenta que sumerge al oyente en un estado meditativo.

Inspirada en los ritmos Motorik y la intensidad sutil de pioneros del Krautrock como CAN, “Game” abraza la contención con una sección rítmica fija y una interpretación vocal relajada que permite que el ritmo mecánico tome el protagonismo.

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Spotify: Jonathan Bree

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